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  • Adivinación

    ver, MAGO Condenada con pena de muerte en la Ley (Lv. 20:27, etc.). 

    Levítico 20:27

    27 Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.

    Las numerosas referencias en las Escrituras a las varias formas del ocultismo, como ahora se le denomina, y las fuertes denuncias en contra de que los israelitas tuvieran participación alguna en tal cosa, muestran que se trataba de una peligrosa realidad, por mucho que fuera el engaño que en ocasiones pudiera haberse incluido en ello. 

    Leemos por primera vez acerca de la adivinación cuando Faraón convoca a todos los magos, «chartummim», de Egipto, y a los sabios, para que interpreten su sueño (Gn. 41:8). 

    Génesis 41:8

    8 Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

    Habiendo fracasado todos sus intentos, fue llamado el varón de Dios que estaba en la cárcel para que interpretara el sueño, y ello resultó la ocasión de llevar a cabo los propósitos de Dios con respecto a José. Es indudable que la anterior clase de hombres eran eminentes por su acervo de conocimientos, como lo eran los que se hallaban en la corte de Babilonia, sobre los que Daniel fue hecho jefe (Dn. 4:7, 9). 

    Daniel 4:7, 9

    7 Y vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos, y les dije el sueño, pero no me pudieron mostrar su interpretación,

    9 Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación.

    Entre los magos de Egipto los había algunos, al menos, que podían ejercitar poderes más allá de los obtenidos por el conocimiento humano. Cuando Moisés estaba tratando de convencer a Faraón del poder de Dios mediante señales, los magos de Egipto pudieron convertir sus varas en serpientes, y simular las dos primeras plagas con sus encantamientos (Éx. 7:22; 8:7). 

    Éxodo 7:22 

    22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.

    Éxodo 8:7

    7 Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

    Éstas fueron la transformación del agua en sangre, y la plaga de las ranas. Esto se hallaba más allá del poder meramente humano, y es evidente que los magos no obraban por el poder de Dios; tiene que haber sido entonces por el poder de Satanás. 

    Se desconoce la naturaleza de los encantamientos utilizados; la palabra es «lat», y significa «artes secretas, mágicas». Satanás puede sugerir qué encantamientos emplear, si el hombre está dispuesto, y puede ejercitar sus poderes hasta allí donde Dios se lo permite. Después de estas dos plagas, el poder fue refrenado, y los magos tuvieron que admitir, cuando se formaron los piojos, «Dedo de Dios es éste». En Dt. 18:10-11 se da una lista de cosas que tienen que ver con la adivinación que fueron denunciadas por el Señor: 

    Deuteronomio 18:10-11

    10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

    11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

    (a) Adivinación, «qesen», «predicción». Un notable pasaje en Ez. 21:21-22 da unos ejemplos de cómo adivinaban los paganos. 

    Ezequiel 21:21-22

    21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado.

    22 La adivinación señaló a su mano derecha, sobre Jerusalén, para dar la orden de ataque, para dar comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para poner arietes contra las puertas, para levantar vallados, y edificar torres de sitio.

    El rey de Babilonia había llegado a una encrucijada; deseando saber si debía tomar el camino a Rabá o a Jerusalén, recurrió a la adivinación. Primeramente, «sacudió sus flechas». Es indudable que se inscribieron dos o más flechas con los nombres de las ciudades, agitándolas en el carcaj; la flecha tomada con la mano derecha decidiría cuál era el camino a tomar. Jerusalén cayó a la mano derecha. Es posible que el rey tuviera todavía dudas, por lo que se desconoce cómo se usaban éstas en adivinación; cp. Zac. 10:2

    Zacarías 10:2

    2 Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

    El rey buscó aún otra guía: «miró el hígado». Había ciertas normas por las que se decía que las entrañas de un sacrificio eran propicias para algo, o no. Que el rey utilizara tres maneras diferentes de adivinación demuestra que no tenía una gran confianza en ellas; es posible que hubiera sido engañado por ellas anteriormente. ¡Qué diferencia de una respuesta que Dios concediera a Israel! Se mencionan otros medios de adivinación, como «adivinación por la copa» (Gn. 44:5, 15). 

    Génesis 44:5, 15

    5 ¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? Habéis hecho mal en lo que hicisteis.

    15 Y les dijo José: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

    Esto era practicado por los egipcios y persas, y se describe así: se echaban pequeños trozos de metal y piedrecitas, marcados con signos, a la copa, y se obtenían respuestas de ellas al caer. En ocasiones se llenaba la copa con agua, y al caer la luz del sol sobre el agua, se veían o imaginaban imágenes sobre la superficie. Otra referencia es: «Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde» (Os. 4:12). 

    Oseas 4:12

    12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar.

    Los árabes usaban dos varas, sobre una de las cuales se escribía «Dios lo quiere», y sobre la otra «Dios lo prohíbe». Se agitaban juntas, y la primera en caer, o en ser sacada, era aceptada como la respuesta; o se lanzaba una vara, y la respuesta quedaba dada por la dirección en la que caía. Se verá aquí que se invocaba a un «ídolo de madera», y que lo que «el leño», o la vara, dijera, quedaba controlado por él. Así que en toda adivinación se usaban encantamientos, y se invocaba a los dioses para que dieran las respuestas más favorables. Sabemos que detrás de todo ello se hallaban demonios que controlaban los resultados dados, para llevar a cabo los propósitos de Satanás. 

    En Hechos hallamos a una joven poseída por espíritu de adivinación, o de Pitón. Éste era un oráculo profético en Delfos, considerado como el centro focal de la adivinación pagana. Un espíritu maligno relacionado con aquel oráculo poseía a esta joven. Es notable el testimonio del espíritu maligno hacia los siervos del Dios Altísimo; puede haberse visto forzado a hablar así al verse ante el poder de Dios (como los demonios reconocían atemorizados a Cristo); sin embargo, el apóstol no podía tolerar recomendaciones procedentes de tal fuente: el espíritu fue echado por un poder superior. Aquí acabó su adivinación, y su dueño perdió la fuente de sus inicuos beneficios (Hch. 16:16-19). 

    Hechos 16:16-19

    16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

    17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

    18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

    19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;

    (b) Agorero o, como otros lo traducen, «observador de los tiempos»: puede haber incluido ambas cosas. El término es anan, que también se traduce como encantador, hechicero. El observador de los tiempos determinaba los días propicios y no propicios, y nada debía hacerse sin consultar a los dioses. Tenemos un ejemplo de ello en Ester, cuando Amán echó suertes para hallar el día en que llevar a cabo sus planes contra los judíos (Est. 3:7).

    Ester 3:7

    7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.

    Es indudable que al echar la suerte invocaron a sus dioses para asegurar el éxito. Otros practicaban los augurios con el similar propósito de determinar la voluntad de su dios. La respuesta a sus preguntas podía venir de los truenos, relámpagos, de la forma de las nubes, o del vuelo o aparición de ciertas aves. 

    (c) Sortilegio, nachash, «un murmurador». Esto parece referirse a los cánticos o a los encantamientos murmurados como un preliminar para obtener la respuesta de los espíritus que deseaban consultar. Ésta es una de las formas a las que recurrió Manasés (2 R. 21:6). 

    2 Reyes 21:6

    6 Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira.

    (d) Hechicero. El término utilizado es «kashaph», y se refiere a la práctica de las artes mágicas, con el intento de dañar a hombres o animales, o de pervertir la mente; hechizar. Puede que no tuvieran poder para dañar a otros a no ser que aquella persona, por curiosidad o amistad, oyera voluntariamente los encantamientos utilizados. Manasés también practicó esta iniquidad (2 Cr. 33:6). 

    2 Crónicas 33:6

    6 Y pasó sus hijos por fuego en el valle de los hijos de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores: se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.

    Nínive es comparada a una ramera bien favorecida, maestra en hechizos (Nah. 3:4). 

    Nahum 3:4

    4 a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos.

    (e) Encantador. Viene de chabar, «unir juntamente, fascinar». Se asocia con otro término, lachash, «hablar de una manera suave y gentil», y se aplica después al encantamiento de las serpientes (Sal. 58:5). 

    Salmos 58:5

    5 Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.

    Similarmente el hombre es engañado y baja la guardia de su aversión a relacionarse con los espíritus malignos, hasta llegar a verse bajo su influencia. 

    En Is. 19:3, otro término, ittím, se traduce «evocador» con un sentido similar, como aquel que da un suave sonido en los encantamientos de los hechiceros. (

    f) Adivino (o con espíritu de adivinación). El término hebreo es ob, que significa «una botella de cuero», y se supone que implica que las personas aludidas estaban hinchadas con un espíritu. Aparece dieciséis veces, traducido en este sentido en todos ellos menos en Job 32:19

    Job 32:19

    19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos.

    Como ejemplo del sentido de esta palabra está la mujer de Endor, consultada por Saúl. De ella se afirma que tenía «espíritu de adivinación». Saúl le pidió a la mujer: «Te ruego... me hagas subir a quien yo te dijere. » Tan pronto como su vida quedó garantizada por un juramento, le preguntó a quién iba a llamar. Es evidente que era su profesión llamar a los espíritus de los muertos, pero en esta ocasión reconoció la obra de un poder superior, pues al ver a Samuel quedó aterrorizada. Aquella mujer pensaba que su demonio familiar se personificaría como de costumbre; de ahí su terror cuando Dios permitió que el verdadero espíritu de Samuel apareciera, en este caso particular. Samuel le dijo a Saúl que al día siguiente él y sus hijos estarían con él. No se sabe si en el término anterior siempre está implicado el poder de llamar espíritus de muertos. 

    Una cosa notable, en relación con los que tienen espíritu familiar, es que aparentemente se oye una voz «desde la tierra» (Is. 29:4). 

    Isaías 29:4

    4 Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo.

    (g) Mago de yiddeoni, «un sabio». Lo único que se dice de ellos en las Escrituras es que «susurran hablando» (Is. 8:19). 

    Isaías 8:19

    19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

    Es indudable que ello formaba parte de sus encantamientos, usados para aturdir a aquellos que iban a pedirles consejo, y quizás necesarios para hacer entrar en acción el espíritu que deseaban consultar. Puede que el consejo fuera bueno en ocasiones a fin de llevar más eficazmente a los engañados bajo la influencia de los malos espíritus. (Para Mt. 2:16, ver MAGO.) 

    Mateo 2:16

    16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.

    (h) Consultador de muertos. De «darash methim», «consultar a los muertos». Esto aparece solamente en Dt. 18:11, aunque se implica lo mismo en Is. 8:19

    Deuteronomio 18:11

    11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

    Isaías 8:19

    19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

    ¿Debieran ir los vivos a los muertos? ¿No debieran ir en pos de su Dios? Y en Sal. 106:28 leemos de algunos que «comieron los sacrificios de los muertos», lo que puede haber constituido un acto preliminar para consultarles. 

    Salmos 106:28

    28 Se unieron asimismo a Baal-peor, Y comieron los sacrificios de los muertos.

    Lo anterior es la lista dada en Dt. 18:10, 11; hay otros que se mencionan en otros pasajes. 

    Deuteronomio 18:10, 11

    10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

    11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

    (i) Astrólogos «los contempladores de los cielos» (Is. 47:13) con fines astrológicos. 

    Isaías 47:13

    13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.

    En Daniel, la palabra traducida «astrólogo» en todo el libro, ashshaph, es distinta, y no implica ninguna relación con los cielos, sino que se trata de «hechiceros» o «encantadores», como leemos con referencia a Babilonia en Is. 47:9, 12, donde se habla de una multitud de hechizos y de encantamientos. 

    Isaías 47:9, 12

    9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos.

    12 Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.

    Juntamente con los astrólogos babilónicos del v. 13 se mencionan los que observan las estrellas, que pueden haberse dedicado a pronosticar acontecimientos en base a las posiciones alteradas de los planetas en relación con las estrellas. 

    A esto se añaden los que cada mes [te] pronostican, que probablemente dedujeran sus pronósticos de la luna. También relacionado con Babilonia tenemos el término adivino, gezar, «dividir, determinar el hado o el destino» mediante cualquier forma pretendida de predecir acontecimientos. En el NT, además del caso ya mencionado de la joven poseída por un espíritu pitónico, leemos de otros, como el de Simón, que usó de encantamientos, y fascinó por largo tiempo a la gente de Samaria (Hch. 8:9-11); 

    Hechos 8:9-11

    9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.

    10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.

    11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.

    Elimas, el mago, un judío que en Chipre procuraba oponerse a la obra de Dios (Hch. 13:6, 8). 

    Hechos 13:6, 8

    6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,

    8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

    Éstos usaban artes mágicas, «magia» (Hch. 19:19), atrayendo tras de sí a las gentes. 

    Hechos 19:19

    19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

    En Apocalipsis se usa otra palabra traducida hechicerías, farmacia, referida a drogas, «aturdir con drogas», y por extensión a cualquier sistema de hechicería mediante encantamientos (Ap. 9:21; 18:23; cp. 21:8; 22:15). 

    Apocalipsis 9:21

    21 y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.

    Apocalipsis 18:23 

    23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

    Apocalipsis 21:8 

    8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

    Apocalipsis 22:15

    15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

    La hechicería queda clasificada entre los pecados más graves, y se aplica también a la iglesia profesante en la Babilonia mística. Aparece en la lista de los frutos de la carne (Gá. 5:20). 

    Gálatas 5:20

    20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

    Lo anterior ha sido tan sólo un breve repaso del sutil poder de Satanás en el mundo invisible, mediante el que engaña a la humanidad, por lo menos allí donde el hombre es su bien dispuesta víctima. 

    Está claro que la adivinación y las artes ocultas no debieran ser confundidas con una mera prestidigitación. Por mucho que haya trucos y engaños asociados con ella, detrás se halla el poder real de Satanás. Algunos hechiceros convertidos en tiempos modernos en diversas partes del mundo han dado testimonio de que habían estado controlados por un poder superior al suyo propio; pero que éste cesó totalmente al creer y confesar a Cristo. 

    Es importante ver que este poder es de Satanás, debido al gran aumento, en la actualidad, de los cultos satanistas y de las sectas ocultistas, y a la gran inclinación de la sociedad hacia la astrología, espiritismo, cosas a las cuales incluso los cristianos pueden verse arrastrados, y lo han sido, atraídos por la curiosidad. «Nadie os prive de vuestro premio..., entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal» (Col. 2:18).

    Colosenses 2:18

    18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,

    VÉASE: Mago
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  • Adivinación

    ver, MAGO Condenada con pena de muerte en la Ley (Lv. 20:27, etc.). 

    Levítico 20:27

    27 Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.

    Las numerosas referencias en las Escrituras a las varias formas del ocultismo, como ahora se le denomina, y las fuertes denuncias en contra de que los israelitas tuvieran participación alguna en tal cosa, muestran que se trataba de una peligrosa realidad, por mucho que fuera el engaño que en ocasiones pudiera haberse incluido en ello. 

    Leemos por primera vez acerca de la adivinación cuando Faraón convoca a todos los magos, «chartummim», de Egipto, y a los sabios, para que interpreten su sueño (Gn. 41:8). 

    Génesis 41:8

    8 Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

    Habiendo fracasado todos sus intentos, fue llamado el varón de Dios que estaba en la cárcel para que interpretara el sueño, y ello resultó la ocasión de llevar a cabo los propósitos de Dios con respecto a José. Es indudable que la anterior clase de hombres eran eminentes por su acervo de conocimientos, como lo eran los que se hallaban en la corte de Babilonia, sobre los que Daniel fue hecho jefe (Dn. 4:7, 9). 

    Daniel 4:7, 9

    7 Y vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos, y les dije el sueño, pero no me pudieron mostrar su interpretación,

    9 Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación.

    Entre los magos de Egipto los había algunos, al menos, que podían ejercitar poderes más allá de los obtenidos por el conocimiento humano. Cuando Moisés estaba tratando de convencer a Faraón del poder de Dios mediante señales, los magos de Egipto pudieron convertir sus varas en serpientes, y simular las dos primeras plagas con sus encantamientos (Éx. 7:22; 8:7). 

    Éxodo 7:22 

    22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.

    Éxodo 8:7

    7 Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

    Éstas fueron la transformación del agua en sangre, y la plaga de las ranas. Esto se hallaba más allá del poder meramente humano, y es evidente que los magos no obraban por el poder de Dios; tiene que haber sido entonces por el poder de Satanás. 

    Se desconoce la naturaleza de los encantamientos utilizados; la palabra es «lat», y significa «artes secretas, mágicas». Satanás puede sugerir qué encantamientos emplear, si el hombre está dispuesto, y puede ejercitar sus poderes hasta allí donde Dios se lo permite. Después de estas dos plagas, el poder fue refrenado, y los magos tuvieron que admitir, cuando se formaron los piojos, «Dedo de Dios es éste». En Dt. 18:10-11 se da una lista de cosas que tienen que ver con la adivinación que fueron denunciadas por el Señor: 

    Deuteronomio 18:10-11

    10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

    11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

    (a) Adivinación, «qesen», «predicción». Un notable pasaje en Ez. 21:21-22 da unos ejemplos de cómo adivinaban los paganos. 

    Ezequiel 21:21-22

    21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado.

    22 La adivinación señaló a su mano derecha, sobre Jerusalén, para dar la orden de ataque, para dar comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para poner arietes contra las puertas, para levantar vallados, y edificar torres de sitio.

    El rey de Babilonia había llegado a una encrucijada; deseando saber si debía tomar el camino a Rabá o a Jerusalén, recurrió a la adivinación. Primeramente, «sacudió sus flechas». Es indudable que se inscribieron dos o más flechas con los nombres de las ciudades, agitándolas en el carcaj; la flecha tomada con la mano derecha decidiría cuál era el camino a tomar. Jerusalén cayó a la mano derecha. Es posible que el rey tuviera todavía dudas, por lo que se desconoce cómo se usaban éstas en adivinación; cp. Zac. 10:2

    Zacarías 10:2

    2 Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

    El rey buscó aún otra guía: «miró el hígado». Había ciertas normas por las que se decía que las entrañas de un sacrificio eran propicias para algo, o no. Que el rey utilizara tres maneras diferentes de adivinación demuestra que no tenía una gran confianza en ellas; es posible que hubiera sido engañado por ellas anteriormente. ¡Qué diferencia de una respuesta que Dios concediera a Israel! Se mencionan otros medios de adivinación, como «adivinación por la copa» (Gn. 44:5, 15). 

    Génesis 44:5, 15

    5 ¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? Habéis hecho mal en lo que hicisteis.

    15 Y les dijo José: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

    Esto era practicado por los egipcios y persas, y se describe así: se echaban pequeños trozos de metal y piedrecitas, marcados con signos, a la copa, y se obtenían respuestas de ellas al caer. En ocasiones se llenaba la copa con agua, y al caer la luz del sol sobre el agua, se veían o imaginaban imágenes sobre la superficie. Otra referencia es: «Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde» (Os. 4:12). 

    Oseas 4:12

    12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar.

    Los árabes usaban dos varas, sobre una de las cuales se escribía «Dios lo quiere», y sobre la otra «Dios lo prohíbe». Se agitaban juntas, y la primera en caer, o en ser sacada, era aceptada como la respuesta; o se lanzaba una vara, y la respuesta quedaba dada por la dirección en la que caía. Se verá aquí que se invocaba a un «ídolo de madera», y que lo que «el leño», o la vara, dijera, quedaba controlado por él. Así que en toda adivinación se usaban encantamientos, y se invocaba a los dioses para que dieran las respuestas más favorables. Sabemos que detrás de todo ello se hallaban demonios que controlaban los resultados dados, para llevar a cabo los propósitos de Satanás. 

    En Hechos hallamos a una joven poseída por espíritu de adivinación, o de Pitón. Éste era un oráculo profético en Delfos, considerado como el centro focal de la adivinación pagana. Un espíritu maligno relacionado con aquel oráculo poseía a esta joven. Es notable el testimonio del espíritu maligno hacia los siervos del Dios Altísimo; puede haberse visto forzado a hablar así al verse ante el poder de Dios (como los demonios reconocían atemorizados a Cristo); sin embargo, el apóstol no podía tolerar recomendaciones procedentes de tal fuente: el espíritu fue echado por un poder superior. Aquí acabó su adivinación, y su dueño perdió la fuente de sus inicuos beneficios (Hch. 16:16-19). 

    Hechos 16:16-19

    16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

    17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

    18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

    19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;

    (b) Agorero o, como otros lo traducen, «observador de los tiempos»: puede haber incluido ambas cosas. El término es anan, que también se traduce como encantador, hechicero. El observador de los tiempos determinaba los días propicios y no propicios, y nada debía hacerse sin consultar a los dioses. Tenemos un ejemplo de ello en Ester, cuando Amán echó suertes para hallar el día en que llevar a cabo sus planes contra los judíos (Est. 3:7).

    Ester 3:7

    7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.

    Es indudable que al echar la suerte invocaron a sus dioses para asegurar el éxito. Otros practicaban los augurios con el similar propósito de determinar la voluntad de su dios. La respuesta a sus preguntas podía venir de los truenos, relámpagos, de la forma de las nubes, o del vuelo o aparición de ciertas aves. 

    (c) Sortilegio, nachash, «un murmurador». Esto parece referirse a los cánticos o a los encantamientos murmurados como un preliminar para obtener la respuesta de los espíritus que deseaban consultar. Ésta es una de las formas a las que recurrió Manasés (2 R. 21:6). 

    2 Reyes 21:6

    6 Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira.

    (d) Hechicero. El término utilizado es «kashaph», y se refiere a la práctica de las artes mágicas, con el intento de dañar a hombres o animales, o de pervertir la mente; hechizar. Puede que no tuvieran poder para dañar a otros a no ser que aquella persona, por curiosidad o amistad, oyera voluntariamente los encantamientos utilizados. Manasés también practicó esta iniquidad (2 Cr. 33:6). 

    2 Crónicas 33:6

    6 Y pasó sus hijos por fuego en el valle de los hijos de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores: se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.

    Nínive es comparada a una ramera bien favorecida, maestra en hechizos (Nah. 3:4). 

    Nahum 3:4

    4 a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos.

    (e) Encantador. Viene de chabar, «unir juntamente, fascinar». Se asocia con otro término, lachash, «hablar de una manera suave y gentil», y se aplica después al encantamiento de las serpientes (Sal. 58:5). 

    Salmos 58:5

    5 Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.

    Similarmente el hombre es engañado y baja la guardia de su aversión a relacionarse con los espíritus malignos, hasta llegar a verse bajo su influencia. 

    En Is. 19:3, otro término, ittím, se traduce «evocador» con un sentido similar, como aquel que da un suave sonido en los encantamientos de los hechiceros. (

    f) Adivino (o con espíritu de adivinación). El término hebreo es ob, que significa «una botella de cuero», y se supone que implica que las personas aludidas estaban hinchadas con un espíritu. Aparece dieciséis veces, traducido en este sentido en todos ellos menos en Job 32:19

    Job 32:19

    19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos.

    Como ejemplo del sentido de esta palabra está la mujer de Endor, consultada por Saúl. De ella se afirma que tenía «espíritu de adivinación». Saúl le pidió a la mujer: «Te ruego... me hagas subir a quien yo te dijere. » Tan pronto como su vida quedó garantizada por un juramento, le preguntó a quién iba a llamar. Es evidente que era su profesión llamar a los espíritus de los muertos, pero en esta ocasión reconoció la obra de un poder superior, pues al ver a Samuel quedó aterrorizada. Aquella mujer pensaba que su demonio familiar se personificaría como de costumbre; de ahí su terror cuando Dios permitió que el verdadero espíritu de Samuel apareciera, en este caso particular. Samuel le dijo a Saúl que al día siguiente él y sus hijos estarían con él. No se sabe si en el término anterior siempre está implicado el poder de llamar espíritus de muertos. 

    Una cosa notable, en relación con los que tienen espíritu familiar, es que aparentemente se oye una voz «desde la tierra» (Is. 29:4). 

    Isaías 29:4

    4 Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo.

    (g) Mago de yiddeoni, «un sabio». Lo único que se dice de ellos en las Escrituras es que «susurran hablando» (Is. 8:19). 

    Isaías 8:19

    19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

    Es indudable que ello formaba parte de sus encantamientos, usados para aturdir a aquellos que iban a pedirles consejo, y quizás necesarios para hacer entrar en acción el espíritu que deseaban consultar. Puede que el consejo fuera bueno en ocasiones a fin de llevar más eficazmente a los engañados bajo la influencia de los malos espíritus. (Para Mt. 2:16, ver MAGO.) 

    Mateo 2:16

    16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.

    (h) Consultador de muertos. De «darash methim», «consultar a los muertos». Esto aparece solamente en Dt. 18:11, aunque se implica lo mismo en Is. 8:19

    Deuteronomio 18:11

    11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

    Isaías 8:19

    19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

    ¿Debieran ir los vivos a los muertos? ¿No debieran ir en pos de su Dios? Y en Sal. 106:28 leemos de algunos que «comieron los sacrificios de los muertos», lo que puede haber constituido un acto preliminar para consultarles. 

    Salmos 106:28

    28 Se unieron asimismo a Baal-peor, Y comieron los sacrificios de los muertos.

    Lo anterior es la lista dada en Dt. 18:10, 11; hay otros que se mencionan en otros pasajes. 

    Deuteronomio 18:10, 11

    10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

    11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

    (i) Astrólogos «los contempladores de los cielos» (Is. 47:13) con fines astrológicos. 

    Isaías 47:13

    13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.

    En Daniel, la palabra traducida «astrólogo» en todo el libro, ashshaph, es distinta, y no implica ninguna relación con los cielos, sino que se trata de «hechiceros» o «encantadores», como leemos con referencia a Babilonia en Is. 47:9, 12, donde se habla de una multitud de hechizos y de encantamientos. 

    Isaías 47:9, 12

    9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos.

    12 Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.

    Juntamente con los astrólogos babilónicos del v. 13 se mencionan los que observan las estrellas, que pueden haberse dedicado a pronosticar acontecimientos en base a las posiciones alteradas de los planetas en relación con las estrellas. 

    A esto se añaden los que cada mes [te] pronostican, que probablemente dedujeran sus pronósticos de la luna. También relacionado con Babilonia tenemos el término adivino, gezar, «dividir, determinar el hado o el destino» mediante cualquier forma pretendida de predecir acontecimientos. En el NT, además del caso ya mencionado de la joven poseída por un espíritu pitónico, leemos de otros, como el de Simón, que usó de encantamientos, y fascinó por largo tiempo a la gente de Samaria (Hch. 8:9-11); 

    Hechos 8:9-11

    9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.

    10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.

    11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.

    Elimas, el mago, un judío que en Chipre procuraba oponerse a la obra de Dios (Hch. 13:6, 8). 

    Hechos 13:6, 8

    6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,

    8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

    Éstos usaban artes mágicas, «magia» (Hch. 19:19), atrayendo tras de sí a las gentes. 

    Hechos 19:19

    19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

    En Apocalipsis se usa otra palabra traducida hechicerías, farmacia, referida a drogas, «aturdir con drogas», y por extensión a cualquier sistema de hechicería mediante encantamientos (Ap. 9:21; 18:23; cp. 21:8; 22:15). 

    Apocalipsis 9:21

    21 y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.

    Apocalipsis 18:23 

    23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

    Apocalipsis 21:8 

    8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

    Apocalipsis 22:15

    15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

    La hechicería queda clasificada entre los pecados más graves, y se aplica también a la iglesia profesante en la Babilonia mística. Aparece en la lista de los frutos de la carne (Gá. 5:20). 

    Gálatas 5:20

    20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

    Lo anterior ha sido tan sólo un breve repaso del sutil poder de Satanás en el mundo invisible, mediante el que engaña a la humanidad, por lo menos allí donde el hombre es su bien dispuesta víctima. 

    Está claro que la adivinación y las artes ocultas no debieran ser confundidas con una mera prestidigitación. Por mucho que haya trucos y engaños asociados con ella, detrás se halla el poder real de Satanás. Algunos hechiceros convertidos en tiempos modernos en diversas partes del mundo han dado testimonio de que habían estado controlados por un poder superior al suyo propio; pero que éste cesó totalmente al creer y confesar a Cristo. 

    Es importante ver que este poder es de Satanás, debido al gran aumento, en la actualidad, de los cultos satanistas y de las sectas ocultistas, y a la gran inclinación de la sociedad hacia la astrología, espiritismo, cosas a las cuales incluso los cristianos pueden verse arrastrados, y lo han sido, atraídos por la curiosidad. «Nadie os prive de vuestro premio..., entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal» (Col. 2:18).

    Colosenses 2:18

    18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,

    VÉASE:
    Mago
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