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  • Reino de Dios o Reino de los cielos

    vet, Se trata de la esfera en la que Dios reina, en la que Su voluntad es respetada y cumplida. De principio a fin de la Biblia se presenta el Reino de Dios en siete fases sucesivas. 

    (a) El paraíso. Creador del universo, Dios es asimismo su Rey glorioso (Sal. 10:16; 24:1-2, 9-10; 29:10; 47:7-8; 93:1; Dt. 16:14). 

    Salmos 10:16 

    16 Jehová es Rey eternamente y para siempre; De su tierra han perecido las naciones.

    Salmos 24:1-2, 9-10 

    El rey de gloria

    1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

    2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.

    9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.

    10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. Selah

    Salmos 29:10 

    10 Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre.

    Salmos 47:7-8 

    7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.

    8 Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono.

    Salmos 93:1 

    La majestad de Jehová

    1 Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.

    Deuteronomio 16:14

    14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.

    Él es el Rey de las naciones, el Soberano del mundo entero. El paraíso era una teocracia donde Adán había sido llamado a dominar sobre los animales y a dominar la tierra, en estrecha dependencia de Dios (Gn. 1:28; 2:15- 17). 

    Génesis 1:28 

    28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

    Génesis 2:15-17

    15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

    16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;

    17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

    Por el pecado, el hombre se apartó voluntariamente de su sometimiento al Señor, poniéndose bajo el imperio del diablo. 

    Es por usurpación que Satanás vino a ser el príncipe de este mundo, llegando a poseer todos sus reinos y la gloria de ellos (cfr. Lc. 4:5-6). 

    Lucas 4:5-6

    5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

    6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

    Desde aquel momento, toda la obra de Dios a través de la historia tiende a la restauración del reino perdido, y a la vindicación de Su justicia, sobre bases perfectas e inamovibles. 

    (b) La teocracia en Israel. Dejando de lado, provisionalmente, a las naciones después de Babel, Dios se suscita un pueblo escogido, que sea para él «un reino de sacerdotes» (Éx. 19:4-6). 

    Éxodo 19:4-6

    4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

    5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

    6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

    El mismo Señor es el juez, legislador, Rey y salvador de Israel (Is. 33:22; 44:6). 

    Isaías 33:22 

    22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.

    Isaías 44:6

    6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

    Rige por medio de Moisés y de los jueces, sus sucesores. Llega después el momento en que el pueblo reclama a Samuel un soberano humano falible, prefiriéndolo al Rey divino, santo, temible y formidable (1 S. 8:4-9, 17-20). 

    1 Samuel 8:4-9, 17-20

    4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel,

    5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

    6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová.

    7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

    8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

    9 Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.

    17 Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

    18 Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

    19 Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros;

    20 y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.

    (c) El Reino de Dios, anunciado por los profetas. En el momento en que desaparece la teocracia estricta, el Señor anuncia su restablecimiento de una manera mucho más gloriosa. 

    Un día, el Hijo de David ocupará el trono eternamente (2 S. 7:15-16). 

    2 Samuel 7:15-16

    15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.

    16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

    Nacerá de una virgen, en Belén, sufrirá para expiar los pecados, y establecerá el reino universal de justicia y de paz sobre la tierra, y después en los nuevos cielos y en la nueva tierra (Is. 7:14; Mi. 5:1; Is. 53; 2:1-4; 11:1-10; 65:17-25; Sal. 2:6-9; 72:8, 11). 

    Isaías 7:14 

    14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

    Miqueas 5:1 

    El reinado del libertador desde Belén

    1 Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel.

    Isaías 53 

    1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

    2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

    3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

    4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

    5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

    6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

    7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

    8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

    9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

    10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

    11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

    12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

    Isaías 2:1-4 

    Reinado universal de Jehová

    1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.

    2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.

    3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

    4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

    Isaías 11:1-10 

    Reinado justo del Mesías

    1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

    2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

    3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

    4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

    5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.

    6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

    7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.

    8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.

    9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

    10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

    Isaías 65:17-25 

    Cielos nuevos y tierra nueva

    17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.

    18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.

    19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.

    20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.

    21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.

    22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.

    23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

    24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

    25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

    Salmos 2:6-9 

    6 Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.

    7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

    8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.

    9 Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

    Salmos 72:8, 11

    8 Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra.

    11 Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán.

    (d) El Reino, ofrecido y rechazado en la primera venida de Cristo. Desde Su nacimiento, Jesús es presentado como rey (Mt. 2:1-6; Lc. 1:32, 33). 

    Mateo 2:1-6 

    La visita de los magos

    1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

    2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

    3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

    4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

    5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

    6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.

    Lucas 1:32, 33

    32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

    33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

    Juan el Bautista y Él mismo anunciaron a los judíos que el reino de los cielos se había acercado (Mt. 3:2; 4:17; 12:28; Lc. 10:9), que estaba «en medio de ellos» (Lc. 17:20-21). 

    Mateo 3:2 

    2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

    Mateo 4:17 

    17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

    Mateo 12:28 

    28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

    Lucas 10:9

    9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

    Lucas 17:20-21

    La venida del Reino

    20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,

    21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

    Es como Rey que Jesús se presenta en Jerusalén (Mt. 21:4-9; Lc. 19:38); también es rechazado en su carácter de rey por Su propio pueblo (Lc. 19:11-14; Jn. 18:37; 19:15, 19-22). 

    Mateo 21:4-9 

    4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:

    5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

    6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;

    7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.

    8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.

    9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

    Lucas 19:38

    38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

    Lucas 19:11-14 

    Parábola de las diez minas

    11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

    12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

    13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

    14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

    Juan 18:37 

    37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

    Juan 19:15, 19-22

    15 Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.

    19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

    20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.

    21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.

    22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

    (e) El Reino de Dios, escondido en los corazones. Su carácter en la actualidad lo describe Juan con estas palabras: «El reino y... paciencia de Jesucristo» (Ap. 1:9). 

    Apocalipsis 1:9

    Una visión del Hijo del Hombre

    9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

    Habiendo sido rechazado, el reino, en su aspecto visible y glorioso, es retirado por ahora. Cristo ha partido «para recibir un reino y volver» (Lc. 19:12). 

    Lucas 19:12

    12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

    En Su ausencia se desarrolla el período de la Iglesia, caracterizada por «los misterios del reino de los cielos» (Mt. 13:11). 

    Mateo 13:11

    11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

    En efecto, el período de la Iglesia, y su misma existencia, presentan aspectos desconcertantes, que precisan de una revelación especial. Tiene su comienzo en Pentecostés, y la entrada en este reino espiritual es por el nuevo nacimiento (Mt. 16:28; 11:11-12; Jn. 3:3, 5; Col. 1:12-13; Hch. 20:24-25). 

    Mateo 16:28 

    28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

    Mateo 11:11-12 

    11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

    12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

    Juan 3:3, 5 

    3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

    5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

    Colosenses 1:12-13 

    12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

    13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

    Hechos 20:24-25

    24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

    25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

    Las parábolas «del reino» ilustran la mezcla de bien y mal que caracteriza a la presente dispensación. Como ejemplo se puede tomar la parábola de la cizaña (Mt. 13:24-30, 36-43): Cristo hace una siembra en el mundo, poniendo en él a «los hijos del reino»; por su parte, el diablo pone entre ellos a «los hijos del maligno». 

    Mateo 13:24-30, 36-43

    Parábola del trigo y la cizaña

    24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

    25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

    26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

    27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

    28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

    29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

    30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

    Jesús explica la parábola de la cizaña

    36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

    37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

    38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

    39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

    40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

    41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

    42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

    43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

    En Su paciencia, el Señor los deja subsistir juntos hasta el momento de la siega; se debe enfatizar, sin embargo, que la presencia de los «hijos del maligno» tiene lugar en «el campo», que es el mundo (Mt. 13:38), no en la Iglesia. 

    Mateo 13:38

    38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

    Esta tiene que ejercer una estricta disciplina (Mt. 18:15-17; 1 Co. 5:11-13). 

    Mateo 18:15-17 

    Cómo se debe perdonar al hermano

    15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

    16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

    17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

    1 Corintios 5:11-13

    11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

    12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?

    13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.

    Este periodo acabará en un juicio. Un gran error frecuentemente cometido ha sido el de confundir el presente periodo con el del glorioso reino venidero. 

    Con frecuencia, las Iglesias poderosas y establecidas en el mundo han querido identificar su período de dominio con el del Reino de Dios, que sólo podrá ser establecido de una manera autoritaria y visible por el retorno personal y en gloria del Señor Jesucristo. 

    Debido a la identificación del Reino con la Iglesia, se ha intentado poner fin a las «herejías», reales o supuestas, mediante el hierro y el fuego. Se ha querido imponer la autoridad de la Iglesia mediante medios mundanos y carnales, como la alianza del trono y el altar, las maniobras políticas, el poder temporal y la riqueza eclesiástica. 

    En nuestro tiempo presente se está desarrollando a su vez una «teología de la liberación» que pretende poner a la Iglesia al servicio de los pobres, apoyando las revoluciones guerrilleras y campesinas, asumiendo muchos postulados del llamado «liberalismo teológico», en lugar de tener en cuenta el llamado del apóstol Santiago a la paciencia frente a todas las injusticias, esperando la venida del Señor, el único con derecho y capacidad personales para juzgar y establecer la justicia en la tierra (cfr. Stg. 5:7 y vv, anteriores). 

    Santiago 5:7

    Sed pacientes y orad

    7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

    En suma, todas estas tendencias olvidan el carácter de gracia y de paciencia de Dios, no de juicio y poder, de esta presente era. 

    Se olvida que en la ausencia del Rey divino, la Iglesia, Su esposa, comparte Su humillación y rechazo por parte del mundo. Y por ello es asimismo la pequeña manada a la que el Padre le ha placido dar el Reino (Lc. 12:32; cfr. 2 Ti. 2:12). 

    Lucas 12:32

    Tesoro en el cielo

    32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

    2 Timoteo 2:12

    12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.

    Será a la venida del Señor, pero no antes, que se sentará con Él en Su trono. 

    (f) El Reino glorioso, establecido sobre la tierra durante mil años (Ap. 20:1-10). (Véase MILENIO.) 

    Apocalipsis 20:1-10

    Los mil años

    1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

    2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

    3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

    4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

    5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

    6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

    7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,

    8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

    9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

    10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

    Entonces se cumplirán las promesas de los profetas. Esta era finalizará con la destrucción de la tierra y de los cielos y con el Juicio Final (Ap. 20:11-15). 

    Apocalipsis 20:11-15

    El juicio ante el gran trono blanco

    11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

    12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

    13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

    14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

    15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

    (g) El Reino eterno. Después del triunfo final y definitivo del Señor, se establecerá el estado eterno en el que Cristo entregará el Reino al Dios y Padre, después de haber suprimido, durante Su reinado y victoria final, todo poder hostil (cfr. 1 Co. 15:24-26), para que «Dios sea todo en todos» en unos nuevos cielos y nueva tierra en los que morará la justicia (cfr. 2 P. 3:13) (Cfr. asimismo Dn. 7:14, 27; Ap. 22:3-5; 2 Ti. 4:18). 

    1 Corintios 15:24-26

    24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

    25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

    26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

    2 Pedro 3:13

    13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

    Daniel 7:14, 27 

    14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

    27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

    Apocalipsis 22:3-5 

    3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

    4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

    5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

    2 Timoteo 4:18

    18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

    Bibliografía: 

    Chafer, L. S.: «Teología Sistemática» (Publicaciones Españolas, Dalton, 1974); Peters, G. N. H.: «The Theocratic Kingdom» (Kregel Publications, Grand Rapids, reimpr. 1978 de edición 1884); 

    Trotter, W.: «Kingdom of God», en Bible Treasury, oct./ dic. 1899; ene./jul. 1900 (reimpr. 1969: H. L. Heijkoop, 58 Blijhamsterstraat, Winschoten, Holanda); Walvoord, J. F.: «The Millenial Kingdom» (Zondervan, Grand Rapids, 1959). (Véase también Bibliografía bajo MILENIO.)

    VÉASE: Milenio
  • DICCIONARIO
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  • Reino de Dios o Reino de los cielos

    vet, Se trata de la esfera en la que Dios reina, en la que Su voluntad es respetada y cumplida. De principio a fin de la Biblia se presenta el Reino de Dios en siete fases sucesivas. 

    (a) El paraíso. Creador del universo, Dios es asimismo su Rey glorioso (Sal. 10:16; 24:1-2, 9-10; 29:10; 47:7-8; 93:1; Dt. 16:14). 

    Salmos 10:16 

    16 Jehová es Rey eternamente y para siempre; De su tierra han perecido las naciones.

    Salmos 24:1-2, 9-10 

    El rey de gloria

    1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

    2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.

    9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.

    10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. Selah

    Salmos 29:10 

    10 Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre.

    Salmos 47:7-8 

    7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.

    8 Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono.

    Salmos 93:1 

    La majestad de Jehová

    1 Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.

    Deuteronomio 16:14

    14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.

    Él es el Rey de las naciones, el Soberano del mundo entero. El paraíso era una teocracia donde Adán había sido llamado a dominar sobre los animales y a dominar la tierra, en estrecha dependencia de Dios (Gn. 1:28; 2:15- 17). 

    Génesis 1:28 

    28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

    Génesis 2:15-17

    15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

    16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;

    17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

    Por el pecado, el hombre se apartó voluntariamente de su sometimiento al Señor, poniéndose bajo el imperio del diablo. 

    Es por usurpación que Satanás vino a ser el príncipe de este mundo, llegando a poseer todos sus reinos y la gloria de ellos (cfr. Lc. 4:5-6). 

    Lucas 4:5-6

    5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

    6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

    Desde aquel momento, toda la obra de Dios a través de la historia tiende a la restauración del reino perdido, y a la vindicación de Su justicia, sobre bases perfectas e inamovibles. 

    (b) La teocracia en Israel. Dejando de lado, provisionalmente, a las naciones después de Babel, Dios se suscita un pueblo escogido, que sea para él «un reino de sacerdotes» (Éx. 19:4-6). 

    Éxodo 19:4-6

    4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

    5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

    6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

    El mismo Señor es el juez, legislador, Rey y salvador de Israel (Is. 33:22; 44:6). 

    Isaías 33:22 

    22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.

    Isaías 44:6

    6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

    Rige por medio de Moisés y de los jueces, sus sucesores. Llega después el momento en que el pueblo reclama a Samuel un soberano humano falible, prefiriéndolo al Rey divino, santo, temible y formidable (1 S. 8:4-9, 17-20). 

    1 Samuel 8:4-9, 17-20

    4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel,

    5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

    6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová.

    7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

    8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

    9 Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.

    17 Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

    18 Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

    19 Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros;

    20 y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.

    (c) El Reino de Dios, anunciado por los profetas. En el momento en que desaparece la teocracia estricta, el Señor anuncia su restablecimiento de una manera mucho más gloriosa. 

    Un día, el Hijo de David ocupará el trono eternamente (2 S. 7:15-16). 

    2 Samuel 7:15-16

    15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.

    16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

    Nacerá de una virgen, en Belén, sufrirá para expiar los pecados, y establecerá el reino universal de justicia y de paz sobre la tierra, y después en los nuevos cielos y en la nueva tierra (Is. 7:14; Mi. 5:1; Is. 53; 2:1-4; 11:1-10; 65:17-25; Sal. 2:6-9; 72:8, 11). 

    Isaías 7:14 

    14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

    Miqueas 5:1 

    El reinado del libertador desde Belén

    1 Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel.

    Isaías 53 

    1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

    2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

    3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

    4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

    5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

    6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

    7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

    8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

    9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

    10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

    11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

    12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

    Isaías 2:1-4 

    Reinado universal de Jehová

    1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.

    2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.

    3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

    4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

    Isaías 11:1-10 

    Reinado justo del Mesías

    1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

    2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

    3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

    4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

    5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.

    6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

    7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.

    8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.

    9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

    10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

    Isaías 65:17-25 

    Cielos nuevos y tierra nueva

    17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.

    18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.

    19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.

    20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.

    21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.

    22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.

    23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

    24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

    25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

    Salmos 2:6-9 

    6 Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.

    7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

    8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.

    9 Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

    Salmos 72:8, 11

    8 Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra.

    11 Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán.

    (d) El Reino, ofrecido y rechazado en la primera venida de Cristo. Desde Su nacimiento, Jesús es presentado como rey (Mt. 2:1-6; Lc. 1:32, 33). 

    Mateo 2:1-6 

    La visita de los magos

    1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

    2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

    3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

    4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

    5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

    6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.

    Lucas 1:32, 33

    32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

    33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

    Juan el Bautista y Él mismo anunciaron a los judíos que el reino de los cielos se había acercado (Mt. 3:2; 4:17; 12:28; Lc. 10:9), que estaba «en medio de ellos» (Lc. 17:20-21). 

    Mateo 3:2 

    2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

    Mateo 4:17 

    17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

    Mateo 12:28 

    28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

    Lucas 10:9

    9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

    Lucas 17:20-21

    La venida del Reino

    20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,

    21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

    Es como Rey que Jesús se presenta en Jerusalén (Mt. 21:4-9; Lc. 19:38); también es rechazado en su carácter de rey por Su propio pueblo (Lc. 19:11-14; Jn. 18:37; 19:15, 19-22). 

    Mateo 21:4-9 

    4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:

    5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

    6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;

    7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.

    8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.

    9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

    Lucas 19:38

    38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

    Lucas 19:11-14 

    Parábola de las diez minas

    11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

    12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

    13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

    14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

    Juan 18:37 

    37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

    Juan 19:15, 19-22

    15 Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.

    19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

    20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.

    21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.

    22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

    (e) El Reino de Dios, escondido en los corazones. Su carácter en la actualidad lo describe Juan con estas palabras: «El reino y... paciencia de Jesucristo» (Ap. 1:9). 

    Apocalipsis 1:9

    Una visión del Hijo del Hombre

    9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

    Habiendo sido rechazado, el reino, en su aspecto visible y glorioso, es retirado por ahora. Cristo ha partido «para recibir un reino y volver» (Lc. 19:12). 

    Lucas 19:12

    12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

    En Su ausencia se desarrolla el período de la Iglesia, caracterizada por «los misterios del reino de los cielos» (Mt. 13:11). 

    Mateo 13:11

    11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

    En efecto, el período de la Iglesia, y su misma existencia, presentan aspectos desconcertantes, que precisan de una revelación especial. Tiene su comienzo en Pentecostés, y la entrada en este reino espiritual es por el nuevo nacimiento (Mt. 16:28; 11:11-12; Jn. 3:3, 5; Col. 1:12-13; Hch. 20:24-25). 

    Mateo 16:28 

    28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

    Mateo 11:11-12 

    11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

    12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

    Juan 3:3, 5 

    3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

    5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

    Colosenses 1:12-13 

    12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

    13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

    Hechos 20:24-25

    24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

    25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

    Las parábolas «del reino» ilustran la mezcla de bien y mal que caracteriza a la presente dispensación. Como ejemplo se puede tomar la parábola de la cizaña (Mt. 13:24-30, 36-43): Cristo hace una siembra en el mundo, poniendo en él a «los hijos del reino»; por su parte, el diablo pone entre ellos a «los hijos del maligno». 

    Mateo 13:24-30, 36-43

    Parábola del trigo y la cizaña

    24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

    25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

    26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

    27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

    28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

    29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

    30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

    Jesús explica la parábola de la cizaña

    36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

    37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

    38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

    39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

    40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

    41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

    42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

    43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

    En Su paciencia, el Señor los deja subsistir juntos hasta el momento de la siega; se debe enfatizar, sin embargo, que la presencia de los «hijos del maligno» tiene lugar en «el campo», que es el mundo (Mt. 13:38), no en la Iglesia. 

    Mateo 13:38

    38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

    Esta tiene que ejercer una estricta disciplina (Mt. 18:15-17; 1 Co. 5:11-13). 

    Mateo 18:15-17 

    Cómo se debe perdonar al hermano

    15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

    16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

    17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

    1 Corintios 5:11-13

    11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

    12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?

    13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.

    Este periodo acabará en un juicio. Un gran error frecuentemente cometido ha sido el de confundir el presente periodo con el del glorioso reino venidero. 

    Con frecuencia, las Iglesias poderosas y establecidas en el mundo han querido identificar su período de dominio con el del Reino de Dios, que sólo podrá ser establecido de una manera autoritaria y visible por el retorno personal y en gloria del Señor Jesucristo. 

    Debido a la identificación del Reino con la Iglesia, se ha intentado poner fin a las «herejías», reales o supuestas, mediante el hierro y el fuego. Se ha querido imponer la autoridad de la Iglesia mediante medios mundanos y carnales, como la alianza del trono y el altar, las maniobras políticas, el poder temporal y la riqueza eclesiástica. 

    En nuestro tiempo presente se está desarrollando a su vez una «teología de la liberación» que pretende poner a la Iglesia al servicio de los pobres, apoyando las revoluciones guerrilleras y campesinas, asumiendo muchos postulados del llamado «liberalismo teológico», en lugar de tener en cuenta el llamado del apóstol Santiago a la paciencia frente a todas las injusticias, esperando la venida del Señor, el único con derecho y capacidad personales para juzgar y establecer la justicia en la tierra (cfr. Stg. 5:7 y vv, anteriores). 

    Santiago 5:7

    Sed pacientes y orad

    7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

    En suma, todas estas tendencias olvidan el carácter de gracia y de paciencia de Dios, no de juicio y poder, de esta presente era. 

    Se olvida que en la ausencia del Rey divino, la Iglesia, Su esposa, comparte Su humillación y rechazo por parte del mundo. Y por ello es asimismo la pequeña manada a la que el Padre le ha placido dar el Reino (Lc. 12:32; cfr. 2 Ti. 2:12). 

    Lucas 12:32

    Tesoro en el cielo

    32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

    2 Timoteo 2:12

    12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.

    Será a la venida del Señor, pero no antes, que se sentará con Él en Su trono. 

    (f) El Reino glorioso, establecido sobre la tierra durante mil años (Ap. 20:1-10). (Véase MILENIO.) 

    Apocalipsis 20:1-10

    Los mil años

    1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

    2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

    3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

    4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

    5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

    6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

    7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,

    8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

    9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

    10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

    Entonces se cumplirán las promesas de los profetas. Esta era finalizará con la destrucción de la tierra y de los cielos y con el Juicio Final (Ap. 20:11-15). 

    Apocalipsis 20:11-15

    El juicio ante el gran trono blanco

    11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

    12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

    13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

    14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

    15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

    (g) El Reino eterno. Después del triunfo final y definitivo del Señor, se establecerá el estado eterno en el que Cristo entregará el Reino al Dios y Padre, después de haber suprimido, durante Su reinado y victoria final, todo poder hostil (cfr. 1 Co. 15:24-26), para que «Dios sea todo en todos» en unos nuevos cielos y nueva tierra en los que morará la justicia (cfr. 2 P. 3:13) (Cfr. asimismo Dn. 7:14, 27; Ap. 22:3-5; 2 Ti. 4:18). 

    1 Corintios 15:24-26

    24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

    25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

    26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

    2 Pedro 3:13

    13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

    Daniel 7:14, 27 

    14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

    27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

    Apocalipsis 22:3-5 

    3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

    4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

    5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

    2 Timoteo 4:18

    18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

    Bibliografía: 

    Chafer, L. S.: «Teología Sistemática» (Publicaciones Españolas, Dalton, 1974); Peters, G. N. H.: «The Theocratic Kingdom» (Kregel Publications, Grand Rapids, reimpr. 1978 de edición 1884); 

    Trotter, W.: «Kingdom of God», en Bible Treasury, oct./ dic. 1899; ene./jul. 1900 (reimpr. 1969: H. L. Heijkoop, 58 Blijhamsterstraat, Winschoten, Holanda); Walvoord, J. F.: «The Millenial Kingdom» (Zondervan, Grand Rapids, 1959). (Véase también Bibliografía bajo MILENIO.)

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