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  • Nuzu (o Nuzi)

    Tell (véase TELL) en Yorghan Tepe, de 200 m. de longitud y 5 de altura, situado a 16 Km. al suroeste de Kirkuk, a 220 Km. al norte de Bagdad, en la Alta Mesopotamia. 

    Descubierta gracias al seguimiento de una pista: unas tablillas que se vendían en bazares de Kirkuk a los turistas. El seguimiento de la pista condujo a este tell, que fue metódicamente excavado, entre 1925 y 1931, por varias agencias, entre las que tuvieron un papel importante la American Schools of Oriental Research y el Irak Museum. 

    El tell está constituido por doce estratos de ocupación, desde los tiempos prehistóricos, pasando por diversos estadios históricos, hasta los dos estratos superiores, que se corresponden con la ciudad de Nuzu («Nuzi» es la forma genitiva de Nuzu). Los dos niveles superiores, I y II, son los de más importancia en relación con el mundo de la Biblia. En ellos se han descubierto cuatro mil tablillas escritas en caracteres cuneiformes, que han sido asignadas al siglo XV a.C. en base a la cronología convencional. 

    Los textos de estas tablillas constituyen una valiosa colección de archivos privados y públicos de cuatro generaciones, y suministran una buena información sobre la vida política y económica y sobre los usos sociales del mundo antiguo, apareciendo contratos, informes, fallos judiciales y diversos otros tipos de escritos. 

    Un aspecto sumamente interesante de estas tabletas es que, pertenecientes a un marco cronológico aproximadamente del tiempo de los patriarcas, proveen un marco histórico social que armoniza de manera ajustada con detalles de las narraciones del Génesis acerca de Abraham, Isaac, Jacob y Esaú, Sara y Agar. De ello se pueden hacer varias menciones: 

    (a) La alusión de Abraham a Eliezer, su mayordomo, como posible heredero (Gn. 15:2, 3) queda iluminada por las tablillas de Nuzi. 

    Génesis 15:2, 3

    2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?

    3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

    En ellas aparece la ley de que si no se tenían hijos, se podía adoptar uno, que en vida del padre adoptivo era su siervo, y a su muerte heredaba los bienes. Sin embargo, si nacía un hijo propio, éste recibía la herencia. 

    (b) El caso de Agar, que fue dada a Abraham como concubina por la misma Sara (Gn. 16:2), queda asimismo ilustrado en las tablillas de Nuzi. 

    Génesis 16:2

    2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

    Era la costumbre allí que si la propia esposa daba hijos a su marido, no podía tener otra esposa; en caso contrario, podía tomar otra esposa entre las esclavas, hasta tener descendencia. En todo caso, si la primera esposa llegaba después a tener un hijo, era el de la libre el que debía heredar. Sin embargo, la esclava y su prole no debían ser despedidas. Esta ley puede explicar la resistencia de Abraham a acceder a la petición de Sara, además de su afecto natural hacia Ismael (Gn. 21:10, 11). 

    Génesis 21:10, 11

    10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

    11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.

    (c) La venta que hizo Esaú de su primogenitura a Jacob queda también ilustrada en las tablillas. Hay en ellas el registro de la venta que hizo Tupkitilla a su hermano Kurpazah de sus derechos de herencia de una arboleda por tres ovejas. De manera que esta práctica se desarrolló en un contexto donde no era desconocida (cfr. Gn. 25:27- 34). 

    Génesis 25:27-34

    Esaú vende su primogenitura

    27 Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.

    28 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.

    29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado,

    30 dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom.

    31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.

    32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

    33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.

    34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

    (d) La bendición de Isaac y Jacob fue firme (cfr. Gn. 27:35-37), y el mismo Isaac la mantuvo una vez dada. 

    Génesis 27:35-37

    35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.

    36 Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?

    37 Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?

    En las tablillas de Nuzu aparece el registro de un pleito, en el que Tarmiya ganó frente a dos hermanos suyos, que querían impedirle que tomara como esposa a una mujer llamada Zululishtar. 

    Los jueces fallaron a su favor al establecer que su padre Huya se la había otorgado formalmente en una declaración oral solemne. De manera que los testamentos orales eran tenidos por válidos y vinculantes. 

    (e) Las gestiones del mayordomo de Abraham para conseguir una esposa para Isaac (cfr. Gn. 24) quedan también ilustradas en Nuzu. 

    Génesis 24

    Abraham busca esposa para Isaac

    1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.

    2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,

    3 y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;

    4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

    5 El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?

    6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

    7 Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

    8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

    9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.

    10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

    11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua.

    12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

    13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

    14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

    15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.

    16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

    17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

    18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

    19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

    20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

    21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.

    22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez,

    23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos?

    24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.

    25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.

    26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová,

    27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.

    28 Y la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas.

    29 Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.

    30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me habló aquel hombre, vino a él; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente.

    31 Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos.

    32 Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían.

    33 Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.

    34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.

    35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.

    36 Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

    37 Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;

    38 sino que irás a la casa de mi padre y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

    39 Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme.

    40 Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.

    41 Entonces serás libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi familia; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

    42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando,

    43 he aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,

    44 y ella me respondiere: Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua; sea ésta la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor.

    45 Antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: te ruego que me des de beber.

    46 Y bajó prontamente su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré de beber. Y bebí, y dio también de beber a mis camellos.

    47 Entonces le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a luz Milca. Entonces le puse un pendiente en su nariz, y brazaletes en sus brazos;

    48 y me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

    49 Ahora, pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y me iré a la diestra o a la siniestra.

    50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

    51 He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.

    52 Cuando el criado de Abraham oyó sus palabras, se inclinó en tierra ante Jehová.

    53 Y sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.

    54 Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor.

    55 Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá.

    56 Y él les dijo: No me detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.

    57 Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntémosle.

    58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.

    59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres.

    60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

    61 Entonces se levantó Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue.

    62 Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev.

    63 Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.

    64 Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello;

    65 porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.

    66 Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.

    67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

    Se debía tratar con el guardián legal de la doncella, que era frecuentemente el hermano, a quien se le pagaba la dote. Otra manera de conseguir esposa era ser adoptado por el suegro y trabajar para él (cfr. Gn. 29:14-l9 ss.). 

    Génesis 29:14-l9

    14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.

    15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.

    16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

    17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.

    18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

    19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

    (f) El caso del robo de los terafines de Labán por parte de Raquel y de la minuciosa búsqueda de ellos por Labán, después de haberlos perseguido durante siete días, registrando todo el equipaje de Jacob y su familia (cfr. Gn. 31:19-35), recibe su explicación por la ley de Nuzu según la que la posesión de los ídolos domésticos por parte del yerno conllevaba que éste debía ser el heredero de las posesiones del suegro. 

    Génesis 31:19-35

    19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.

    20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.

    21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.

    22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.

    23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.

    24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

    25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.

    26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?

    27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?

    28 Pues ni aun me dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.

    29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

    30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

    31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.

    32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.

    33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.

    34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.

    35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

    Así, mediante estas tablillas y muchas otras se puede ver hasta qué punto las narraciones de los patriarcas en Génesis se ajustan en estos detalles culturales y sociales al marco general de la época en la que vivieron, y cómo estos registros tuvieron que ser redactados por alguien verdaderamente conocedor de los hechos, en lugar de constituir, según el liberalismo teológico, una especie de saga escrita mucho tiempo después de los hechos. 

    Se debe señalar que la cronología revisada sitúa estos registros, de una época contemporánea e inmediatamente posterior a la de Hammurabi, en una fecha alrededor del siglo XV-XIV a.C. (Véase HAMMURABI.) 

    Nuzu estaba situada a aprox. 550 Km. al este-sureste de Harán. 

    La población de los estratos correspondientes a Nuzu ha sido identificada con hurritas. (Sin embargo, véanse HOREOS, HURRITAS; véanse también MARDIKH, MARI, UGARIT, etc.) 

    Bibliografía: 

    Free, J. P.: «Archaelogy and Bible History» (Van Kampen Press, Wheaton, 1950); 

    Free, J. P.: «Commentary from the Clay Tablets: The Nuzu Tablets», en Sunday School Times, 24 marzo 1945; Gordon, C.: «Biblical Customs and the Nuzu Tablets», en Biblical Archaeologist, vol. III, n. 1, p. 5. *** O

    VÉASE: Tell , Hammurabi , Horeos , Hurritas , Mardikh , Mari , Ugarit
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  • Nuzu (o Nuzi)

    Tell (véase TELL) en Yorghan Tepe, de 200 m. de longitud y 5 de altura, situado a 16 Km. al suroeste de Kirkuk, a 220 Km. al norte de Bagdad, en la Alta Mesopotamia. 

    Descubierta gracias al seguimiento de una pista: unas tablillas que se vendían en bazares de Kirkuk a los turistas. El seguimiento de la pista condujo a este tell, que fue metódicamente excavado, entre 1925 y 1931, por varias agencias, entre las que tuvieron un papel importante la American Schools of Oriental Research y el Irak Museum. 

    El tell está constituido por doce estratos de ocupación, desde los tiempos prehistóricos, pasando por diversos estadios históricos, hasta los dos estratos superiores, que se corresponden con la ciudad de Nuzu («Nuzi» es la forma genitiva de Nuzu). Los dos niveles superiores, I y II, son los de más importancia en relación con el mundo de la Biblia. En ellos se han descubierto cuatro mil tablillas escritas en caracteres cuneiformes, que han sido asignadas al siglo XV a.C. en base a la cronología convencional. 

    Los textos de estas tablillas constituyen una valiosa colección de archivos privados y públicos de cuatro generaciones, y suministran una buena información sobre la vida política y económica y sobre los usos sociales del mundo antiguo, apareciendo contratos, informes, fallos judiciales y diversos otros tipos de escritos. 

    Un aspecto sumamente interesante de estas tabletas es que, pertenecientes a un marco cronológico aproximadamente del tiempo de los patriarcas, proveen un marco histórico social que armoniza de manera ajustada con detalles de las narraciones del Génesis acerca de Abraham, Isaac, Jacob y Esaú, Sara y Agar. De ello se pueden hacer varias menciones: 

    (a) La alusión de Abraham a Eliezer, su mayordomo, como posible heredero (Gn. 15:2, 3) queda iluminada por las tablillas de Nuzi. 

    Génesis 15:2, 3

    2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?

    3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

    En ellas aparece la ley de que si no se tenían hijos, se podía adoptar uno, que en vida del padre adoptivo era su siervo, y a su muerte heredaba los bienes. Sin embargo, si nacía un hijo propio, éste recibía la herencia. 

    (b) El caso de Agar, que fue dada a Abraham como concubina por la misma Sara (Gn. 16:2), queda asimismo ilustrado en las tablillas de Nuzi. 

    Génesis 16:2

    2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

    Era la costumbre allí que si la propia esposa daba hijos a su marido, no podía tener otra esposa; en caso contrario, podía tomar otra esposa entre las esclavas, hasta tener descendencia. En todo caso, si la primera esposa llegaba después a tener un hijo, era el de la libre el que debía heredar. Sin embargo, la esclava y su prole no debían ser despedidas. Esta ley puede explicar la resistencia de Abraham a acceder a la petición de Sara, además de su afecto natural hacia Ismael (Gn. 21:10, 11). 

    Génesis 21:10, 11

    10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

    11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.

    (c) La venta que hizo Esaú de su primogenitura a Jacob queda también ilustrada en las tablillas. Hay en ellas el registro de la venta que hizo Tupkitilla a su hermano Kurpazah de sus derechos de herencia de una arboleda por tres ovejas. De manera que esta práctica se desarrolló en un contexto donde no era desconocida (cfr. Gn. 25:27- 34). 

    Génesis 25:27-34

    Esaú vende su primogenitura

    27 Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.

    28 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.

    29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado,

    30 dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom.

    31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.

    32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

    33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.

    34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

    (d) La bendición de Isaac y Jacob fue firme (cfr. Gn. 27:35-37), y el mismo Isaac la mantuvo una vez dada. 

    Génesis 27:35-37

    35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.

    36 Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?

    37 Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?

    En las tablillas de Nuzu aparece el registro de un pleito, en el que Tarmiya ganó frente a dos hermanos suyos, que querían impedirle que tomara como esposa a una mujer llamada Zululishtar. 

    Los jueces fallaron a su favor al establecer que su padre Huya se la había otorgado formalmente en una declaración oral solemne. De manera que los testamentos orales eran tenidos por válidos y vinculantes. 

    (e) Las gestiones del mayordomo de Abraham para conseguir una esposa para Isaac (cfr. Gn. 24) quedan también ilustradas en Nuzu. 

    Génesis 24

    Abraham busca esposa para Isaac

    1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.

    2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,

    3 y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;

    4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

    5 El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?

    6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

    7 Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

    8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

    9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.

    10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

    11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua.

    12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

    13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

    14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

    15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.

    16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

    17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

    18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

    19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

    20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

    21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.

    22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez,

    23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos?

    24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.

    25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.

    26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová,

    27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.

    28 Y la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas.

    29 Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.

    30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me habló aquel hombre, vino a él; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente.

    31 Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos.

    32 Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían.

    33 Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.

    34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.

    35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.

    36 Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

    37 Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;

    38 sino que irás a la casa de mi padre y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

    39 Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme.

    40 Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.

    41 Entonces serás libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi familia; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

    42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando,

    43 he aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,

    44 y ella me respondiere: Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua; sea ésta la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor.

    45 Antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: te ruego que me des de beber.

    46 Y bajó prontamente su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré de beber. Y bebí, y dio también de beber a mis camellos.

    47 Entonces le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a luz Milca. Entonces le puse un pendiente en su nariz, y brazaletes en sus brazos;

    48 y me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

    49 Ahora, pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y me iré a la diestra o a la siniestra.

    50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

    51 He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.

    52 Cuando el criado de Abraham oyó sus palabras, se inclinó en tierra ante Jehová.

    53 Y sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.

    54 Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor.

    55 Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá.

    56 Y él les dijo: No me detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.

    57 Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntémosle.

    58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.

    59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres.

    60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

    61 Entonces se levantó Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue.

    62 Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev.

    63 Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.

    64 Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello;

    65 porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.

    66 Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.

    67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

    Se debía tratar con el guardián legal de la doncella, que era frecuentemente el hermano, a quien se le pagaba la dote. Otra manera de conseguir esposa era ser adoptado por el suegro y trabajar para él (cfr. Gn. 29:14-l9 ss.). 

    Génesis 29:14-l9

    14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.

    15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.

    16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

    17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.

    18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

    19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

    (f) El caso del robo de los terafines de Labán por parte de Raquel y de la minuciosa búsqueda de ellos por Labán, después de haberlos perseguido durante siete días, registrando todo el equipaje de Jacob y su familia (cfr. Gn. 31:19-35), recibe su explicación por la ley de Nuzu según la que la posesión de los ídolos domésticos por parte del yerno conllevaba que éste debía ser el heredero de las posesiones del suegro. 

    Génesis 31:19-35

    19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.

    20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.

    21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.

    22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.

    23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.

    24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

    25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.

    26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?

    27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?

    28 Pues ni aun me dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.

    29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

    30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

    31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.

    32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.

    33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.

    34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.

    35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

    Así, mediante estas tablillas y muchas otras se puede ver hasta qué punto las narraciones de los patriarcas en Génesis se ajustan en estos detalles culturales y sociales al marco general de la época en la que vivieron, y cómo estos registros tuvieron que ser redactados por alguien verdaderamente conocedor de los hechos, en lugar de constituir, según el liberalismo teológico, una especie de saga escrita mucho tiempo después de los hechos. 

    Se debe señalar que la cronología revisada sitúa estos registros, de una época contemporánea e inmediatamente posterior a la de Hammurabi, en una fecha alrededor del siglo XV-XIV a.C. (Véase HAMMURABI.) 

    Nuzu estaba situada a aprox. 550 Km. al este-sureste de Harán. 

    La población de los estratos correspondientes a Nuzu ha sido identificada con hurritas. (Sin embargo, véanse HOREOS, HURRITAS; véanse también MARDIKH, MARI, UGARIT, etc.) 

    Bibliografía: 

    Free, J. P.: «Archaelogy and Bible History» (Van Kampen Press, Wheaton, 1950); 

    Free, J. P.: «Commentary from the Clay Tablets: The Nuzu Tablets», en Sunday School Times, 24 marzo 1945; Gordon, C.: «Biblical Customs and the Nuzu Tablets», en Biblical Archaeologist, vol. III, n. 1, p. 5. *** O

    VÉASE:
    Tell , Hammurabi , Horeos , Hurritas , Mardikh , Mari , Ugarit
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